El error de mirar solo si "entra más plata de la que sale"
Cuando alguien evalúa si abrir un local, comprar una máquina o meterse en un proyecto digital conviene, el cálculo más común es el más ingenuo: sumar todo lo que va a facturar el negocio y restarle lo que costó ponerlo en marcha. Si el resultado es positivo, "conviene".
El problema es que ese razonamiento ignora algo central: un peso que vas a cobrar dentro de 3 años vale menos que un peso hoy, sobre todo en una economía donde tu plata podría estar rindiendo en un plazo fijo, en dólares o pagando una deuda. El Valor Actual Neto (VAN) y la Tasa Interna de Retorno (TIR) existen exactamente para corregir esa distorsión: traen cada flujo futuro a "pesos de hoy" y lo comparan contra lo que le exigís a tu capital.
Ya explicamos la fórmula y la mecánica de cálculo en la calculadora. Esta guía va un paso más allá: te muestra cómo se aplica ese criterio a 4 decisiones de inversión reales que se repiten todo el tiempo entre emprendedores y pymes argentinas, con los números completos y la lectura correcta de cada resultado.
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4 casos reales de inversión evaluados con VAN y TIR
En los cuatro casos usamos tasas de descuento distintas a propósito, porque la tasa que le exigís al proyecto no puede ser la misma para todos: depende de cuánto rinde tu mejor alternativa sin riesgo (hoy los plazos fijos en pesos rondan entre 18% y 24% TNA según el banco) y de cuánto riesgo específico tiene ese negocio en particular.
Caso 1 — Apertura de un local comercial
Reformar un local, pagar la habilitación municipal y armar el stock inicial de una franquicia o comercio propio.
- Inversión inicial: $8.000.000
- Horizonte: 3 años
- Ganancia neta anual proyectada: $4.000.000 constantes
- Tasa de descuento exigida: 22% (plazo fijo de mercado + margen por riesgo comercial)
| Indicador | Resultado |
|---|---|
| VAN | $168.856 (positivo) |
| TIR | 23,4% |
| Payback descontado | 2,92 años |
Lectura: el local recién empieza a generar valor real sobre el final del tercer año. El VAN positivo es chico en relación a la inversión — es un proyecto viable, pero sin margen de error: cualquier atraso en la habilitación, una caída de ventas del 10% o un aumento de alquiler por encima de lo proyectado alcanzan para volver el VAN negativo. Antes de firmar el contrato de alquiler, conviene correr el mismo cálculo con un escenario de ventas 15% más bajo.
Caso 2 — Compra de maquinaria de producción
Un taller o pyme industrial evalúa comprar una máquina que reduce costos operativos y aumenta la capacidad de producción.
- Inversión inicial: $15.000.000
- Horizonte: 5 años (vida útil estimada del equipo)
- Ahorro/ganancia neta anual: $4.500.000 constantes
- Tasa de descuento exigida: 20%
| Indicador | Resultado |
|---|---|
| VAN | -$1.542.255 (negativo) |
| TIR | 15,2% |
| Payback descontado | No se recupera dentro de los 5 años |
Lectura: este es el caso que más sorprende. La máquina "se paga sola" en 3,3 años si mirás la plata nominal, y esa cuenta rápida suele ser la que convence a comprarla. Pero al traer los flujos a valor presente, el proyecto rinde una TIR del 15,2% — por debajo del 20% que exige el costo de oportunidad — y nunca termina de recuperar la inversión dentro de la vida útil del equipo. Conclusión: a esta tasa, te conviene más dejar el capital en una colocación segura que en esta máquina, salvo que consigas financiarla más barato o negociar un precio de compra menor.
Caso 3 — Vehículo utilitario para flete o reparto
Comprar una camioneta 0km para arrancar un servicio de flete, financiada en parte con crédito prendario.
- Inversión inicial: $12.000.000
- Horizonte: 4 años
- Flujos netos variables: Año 1: $3.000.000 · Año 2: $4.200.000 · Año 3: $4.500.000 · Año 4: $3.800.000 (cae por mayor mantenimiento)
- Tasa de descuento exigida: 25% (mezcla de capital propio + costo del crédito prendario)
| Indicador | Resultado |
|---|---|
| VAN | -$3.051.360 (negativo) |
| TIR | 10,6% |
| Payback descontado | No se recupera dentro de los 4 años |
Lectura: sumando los cuatro flujos nominales ($15.500.000) contra la inversión ($12.000.000), el ROI simple da positivo — parece un buen negocio. Pero la TIR real del proyecto es apenas 10,6%, muy por debajo del 25% que cuesta el financiamiento y el capital propio combinados. Este es el caso de manual donde el ROI simple miente y el VAN/TIR corrige el error: el vehículo genera plata, pero no la suficiente ni lo bastante rápido como para justificar el costo de haberla conseguido.
Caso 4 — Lanzamiento de un producto digital o app
Desarrollo de una plataforma o app con modelo de suscripción, donde el grueso del gasto es inicial y los ingresos crecen con el tiempo.
- Inversión inicial: $6.000.000 (desarrollo + diseño)
- Horizonte: 3 años
- Flujos netos variables (crecimiento de suscriptores): Año 1: $1.500.000 · Año 2: $4.000.000 · Año 3: $7.000.000
- Tasa de descuento exigida: 30% (premio alto por el riesgo propio de un proyecto tecnológico sin historial)
| Indicador | Resultado |
|---|---|
| VAN | $706.874 (positivo) |
| TIR | 36,5% |
| Payback descontado | 2,78 años |
Lectura: aunque le exigimos una tasa mucho más alta que a los otros casos —porque el riesgo de que el producto no prenda es real— el crecimiento de los flujos en el año 2 y 3 alcanza para generar valor de sobra. Es el único de los cuatro casos donde la TIR (36,5%) supera cómodamente a la tasa exigida (30%), lo que da margen para absorber cierto atraso en el crecimiento de usuarios sin que el proyecto deje de convenir.
Resumen comparativo de los 4 casos
| Caso | Diagnóstico a su tasa exigida |
|---|---|
| Local comercial (22%) | 🟢 Viable, pero sin margen de error |
| Maquinaria de producción (20%) | 🔴 No conviene a esta tasa |
| Vehículo utilitario financiado (25%) | 🔴 No conviene: el ROI simple engaña |
| Producto digital / app (30%) | 🟢 Viable y con margen amplio |
Como se ve, la misma herramienta puede dar un diagnóstico opuesto a lo que indica la intuición. El local y el producto digital, que parecen las apuestas más "inciertas", terminan siendo viables; la máquina y el vehículo, que parecen inversiones seguras y tangibles, no cubren el costo real del capital.
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Preguntas frecuentes sobre cómo aplicar el VAN y la TIR
¿Cómo sé qué tasa de descuento usar en cada uno de estos casos?
No existe una tasa única para todos los proyectos. Como piso, siempre usá lo que rendiría tu plata en la alternativa más segura disponible (hoy, un plazo fijo o billetera remunerada en pesos ronda entre 18% y 24% TNA). A partir de ese piso, sumá un premio por riesgo específico: bajo para un local con contrato ya negociado, medio para maquinaria con vida útil conocida, alto para un vehículo financiado con crédito caro, y más alto todavía para un proyecto digital sin historial de ventas.
¿Qué pasa si el ROI simple da positivo pero el VAN da negativo (como el Caso 3)?
Es la señal de alerta más importante que podés recibir antes de invertir. Significa que el proyecto sí genera ganancias nominales, pero no lo suficientemente rápido o grandes como para justificar lo que te cuesta ese capital (sea el costo de un crédito o lo que dejás de ganar en otra inversión). En estos casos conviene renegociar el precio de compra, buscar financiamiento más barato, o directamente descartar el proyecto aunque "en el papel" parezca positivo.
¿Conviene financiar la inversión con crédito o con capital propio a la hora de evaluar el VAN?
La forma correcta es evaluar el proyecto con una tasa de descuento que refleje el costo combinado de tu financiamiento (si usás 100% capital propio, tu costo de oportunidad; si usás crédito, la tasa efectiva de ese préstamo; si es una mezcla, un promedio ponderado). Evaluar el proyecto "puro", sin la estructura de financiamiento, y comparar el resultado contra el costo de tu crédito por separado, es otra forma válida — pero mezclar ambos enfoques en el mismo cálculo lleva a error.
¿Qué hago si tengo que elegir entre dos proyectos con VAN parecido pero TIR distinta?
Ante montos de inversión similares, priorizá el de mayor TIR: te da más margen de seguridad si las proyecciones no se cumplen exactamente. Pero si los montos de inversión son muy distintos (por ejemplo, un proyecto que exige el doble de capital), el VAN en pesos suele ser el criterio más honesto, porque la TIR no te dice cuánta riqueza total generás, solo el rendimiento porcentual.
¿Cuándo conviene evaluar con flujos variables en vez de flujos constantes?
Siempre que tu negocio tenga una curva de ingresos que no sea plana: un producto digital que crece con la base de usuarios, un vehículo que se deteriora y gasta más en mantenimiento con los años, o un local que tarda unos meses en alcanzar su ritmo de ventas de régimen. Forzar un flujo constante cuando la realidad es variable —como en los Casos 3 y 4 de esta guía— puede esconder años puntuales donde el proyecto atraviesa un bache de caja importante.
Conclusión
El VAN y la TIR no son un ejercicio académico: son la diferencia entre invertir tu capital con información real o guiarte por el entusiasmo del momento. Los cuatro casos de esta guía muestran que ni el tamaño de la inversión ni lo "tangible" que parezca el activo garantizan que el proyecto convenga — lo único que importa es si los flujos futuros, traídos a valor de hoy, superan lo que le exigís a tu plata.
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Última actualización: septiembre 2026. Este artículo es meramente informativo y educativo, con fines ilustrativos sobre la aplicación del VAN y la TIR. Los montos, tasas y flujos de los 4 casos son ejemplos construidos para explicar la metodología y no constituyen una recomendación de inversión. Asesorate siempre con un profesional matriculado en ciencias económicas antes de tomar decisiones de inversión reales.
